Conoce a nuestro destacado de febrero — Mister Dimples

El dueño de un food truck en Bakersfield viviendo un momento viral de millones de vistas y una misión más grande que su menú

Gilbert Juárez nació en Torrance, California, pero se mudó a Bakersfield cuando tenía dos años. Sus primeros recuerdos comienzan alrededor de los cinco. Vivía en un departamento de una sola recámara en Brundage Lane, cerca de Chester Avenue, pegado a un canal que hacía que las cucarachas se colaran por las paredes. En ese tiempo, su mamá se había enamorado de un hombre que se convertiría en su padrastro, alguien que, según Juárez, entraba y salía de la prisión cumpliendo condenas de varios años. Cuando él estaba en casa, el hogar funcionaba según sus reglas, algo que Juárez describe como muy parecido a una prisión.

“Me preparó mentalmente a mí y a mi hermano para la cárcel y la prisión”, dice Juárez.

Su familia sobrevivía con la asistencia del gobierno, mudándose constantemente entre los departamentos de Eye Street, 2nd Street y cerca de West High. Según Juárez, durante la mayor parte de la primaria pesaba apenas unas 65 libras (aprox. 30 kg): un niño extremadamente delgado que escondía el caos de su vida detrás de una sonrisa con hoyuelos.

“Siempre estaba sonriendo”, cuenta. “Escondía detrás de mi sonrisa todas las cosas que nos estaban afectando. Y que realmente no podíamos expresarlo a nadie porque no se podía hablar de eso. Era normal. Es difícil comunicar algo que conoces tan bien y que forma parte de ti. Yo no sabía distinguir entre lo correcto y lo incorrecto porque no habíamos sido educados para saber que podíamos vivir de otra manera. Todo era bastante caótico y muy disfuncional.”

Sin embargo, hubo una luz en medio de todo. Cada vez que el padrastro de Juárez iba a prisión, su madre llevaba a los niños a una pequeña iglesia llamada Believers in Jesus, dirigida por Víctor y Susan Pérez. Fue el primer acercamiento que Juárez tuvo a un mundo más allá del canal.

“Fue la mejor etapa de nuestras vidas ir a la iglesia porque podíamos convivir e ir más allá de nuestros límites. La gente estaba vestida con trajes y nosotros solo decíamos: ‘wow’. Qué diferente se siente todo esto”, dice Juárez.

Un mentor, un camión de reparto y un mundo nuevo

Con el tiempo, Juárez encontró su camino hacia Los Ángeles, donde se graduó de una preparatoria en Lakewood mientras vivía con su abuela Dolores. Había decidido cortar lazos con su familia llena de conflictos y dificultades. Su vida comenzó a cambiar gracias al dueño de South Coast Sanitary Supply, quien contrató a Juárez, de 17 años, para conducir un camión de reparto.

Un día, al ver a un competidor haciendo una entrega en un preescolar del programa Head Start en Artesia, Juárez entró justo detrás de él, se presentó y logró convencerlo para que le diera una reunión con la directora del programa. Dos semanas después presentó su propuesta y salió de ahí con un pedido para tres lugares. En menos de un mes, el cliente le otorgó a South Coast todos sus 35 centros de Head Start.

“Me dijo: ‘Ya no vas a estar en el camión. Ahora eres nuestro vendedor honorario’”, recuerda Juárez al hablar de ese momento en que pasó de conducir el camión de reparto a convertirse en vendedor.

El dueño de la empresa de suministros sanitarios también fue quien llevó a Juárez a su primer viaje en avión: una excursión de pesca en alta mar a La Paz, México. Nadie en la familia de Juárez había volado antes y, hasta hoy, él sigue siendo el único. “No podía creer que existieran otros mundos y otros lugares donde podíamos estar, más allá de Brundage y Eye Street”, dice Juárez.

De un comienzo difícil a volverse viral

Un accidente de auto lo llevó de regreso a Bakersfield, aunque, si lo conocen, ya sabrán que le cuesta quedarse quieto por mucho tiempo. Tomó la misma actitud trabajadora que antes ponía al conducir un camión para South Coast Sanitary Supply y le dio un giro total: esta vez en un food truck. Lo que empezó como un concepto sencillo de helados evolucionó rápidamente. Muy pronto, Mister Dimples ya no solo servía conos de helado, sino también hamburguesas, quesadillas, papas con asada, corn dogs coreanos y la ahora icónica Dimple Donut Burger.

Aunque no todo fue perfecto, justo dos semanas después de instalarse en el centro de la ciudad, llegó el desastre: el motor del camión se descompuso.

Pero Juárez no es de los que se rinden. Uno de sus mayores seguidores —el mismo fan que lo nominó para ser el destacado de febrero en Kern Magazine— lo apoyó y se movilizó para ayudar. Y su mamá también intervino para ayudar a pagar un motor nuevo y darle el empujón que cambiaría todo.

“Mi mamá es una mujer muy, muy hermosa”, dice Juárez. Ella le dijo: “Tú siempre estás feliz, eres muy sociable. A todo el mundo le caes bien. Tienes que subirte a ese camión”. También le sugirió que intentara con TikTok. “Ya no veo televisión, hijo. Miro mi teléfono y veo a personas de la vida real, en vivo”.

A inicios de enero de 2025, Juárez comenzó a transmitir en vivo desde el food truck. Durante tres semanas, su audiencia era su mamá y sus dos hermanas. Luego, el 22 de enero, aparecieron nueve espectadores. Juárez se entregó al momento: bailando, narrando, levantando un pan de hamburguesa, aún humeante, directamente frente a la cámara. El algoritmo de TikTok detectó el movimiento. En cinco minutos había 450 personas. En diez minutos, 500. En 25 minutos, un cuarto de millón. Al final, la transmisión superó el millón de espectadores y acumuló millones de likes.

“Me sentía asustado, feliz, confundido… todo al mismo tiempo”, dice Juárez. “Todas las emociones pasaban por mi cabeza”.

Lo que ocurrió después lo sorprendió aún más. Personas de todas partes le escribieron para decirle que habían estado al borde —listas para quitarse la vida— antes de encontrarse con su transmisión. Viejos amigos de los vecindarios que había dejado atrás también lo contactaron. “Bro, te estamos viendo. Estamos viviendo a través de ti. Sigue así”, recuerda Juárez sobre los mensajes de sus amigos de su infancia.

Con el tiempo, toda esa energía lo llevó a una entrevista en persona con Jennifer Hudson en The Jennifer Hudson Show, quien probó su comida y lo sorprendió con una propina de 1.000 dólares. Durante la entrevista, Juárez, además, tuvo la oportunidad de mostrar sus pasos de baile, su sabor latino.

Devolviendo algo a la comunidad de Kern

Hoy, Mister Dimples ya es un visitante habitual en las preparatorias de Bakersfield. Recientemente, Juárez fue reconocido por la Junta de Supervisores del Condado de Kern con un ‘Acknowledgment Award’ por su servicio a la comunidad. También ha sido nominado como Visionario del Año por Blood Cancer United, liderando una campaña de 10 semanas para recaudar $50,000 en honor a su abuela Irene “Big Mama” Gonzáles, quien falleció de cáncer, y a las familias que actualmente siguen luchando, incluida Rosemary, una niña de tres años que enfrenta leucemia.

“Estoy comprometido a usar mi voz, mi plataforma y mi corazón para crear esperanza y marcar una diferencia en las familias que enfrentan el cáncer de sangre”, dice Juárez.

Este febrero, Juárez es uno de los dos homenajeados del Kern County Spotlight, ambos nominados por las comunidades a las que sirven. Él y Rick Shaw, del Skye’s The Limit Institute of Wellness, también han terminado colaborando, ya que Mister Dimples participa y apoya a la comunidad en algunos de los eventos de Family Anthem organizados por Shaw. Puedes leer la historia completa de Rick Shaw en el destacado complementario de este mes.

Cuando le preguntan a Juárez qué es lo que más ama del condado de Kern, su voz se suaviza.

“Saber que crecí aquí y que empecé desde cero. Sé que mucha gente no tiene mucho y me encanta ver sus sonrisas. Me encanta ver a la gente trabajar junta y unirse. Eso es lo que realmente me conmueve, porque yo no sabía que las personas podían unirse así.”

https://www.instagram.com/misterdimples1/

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